
Se la hago a mis pacientes. Hoy te la hago a ti. Un terapeuta llamado Steve de Shazer se topó, hace ya varias décadas, con una...
¿Te has dado cuenta de que pasamos gran parte de nuestra vida intentando tener el control de todo? Queremos certezas en el amor, en el trabajo, en nuestra salud, en nuestras decisiones. Buscamos saber si lo que estamos haciendo es “lo correcto”, si algo va a salir bien, si alguien nos va a seguir queriendo. Y aunque es natural querer estabilidad, también es cierto que la vida es, por naturaleza, incierta.
El problema es que esta necesidad de certeza, que a veces se disfraza de responsabilidad o de planeación, en realidad nace del miedo a la incertidumbre. Y ese miedo nos puede llevar a vivir en modo vigilancia constante: sobrepensando cada decisión, leyendo entre líneas, tratando de anticipar lo que no podemos controlar. Vivir en este estado nos agota profundamente, pues mientras intentamos encontrar todas las respuestas, dejamos de vivir el presente.
Buscar certeza todo el tiempo no nos da paz: nos quita energía, nos obsesiona y nos desconecta del presente.
¿Por qué nuestra mente busca certeza a toda costa?
¿Y cuál es el costo de esta búsqueda infinita de certezas?
Tips para soltar la necesidad de certeza:
Haz las paces con la duda. La duda es parte de vivir. Aprende a convivir con ella sin que se convierta en un obstáculo.
Entrena la tolerancia a lo incierto. Haz cosas nuevas, prueba sin planear tanto, permite que algo no esté resuelto.
Replantea tus preguntas. En vez de “¿Va a salir bien?”, prueba con “¿Estoy dispuesto a enfrentar lo que venga, pase lo que pase?”
Agradece el momento presente. Porque a veces, en la búsqueda de certezas futuras, perdemos lo que ya tenemos hoy.
Haz contacto con tus valores. En lugar de buscar certezas, pregúntate qué tipo de persona quieres ser frente a lo incierto.
Aceptar la incertidumbre no es rendirse. Es abrirte a la posibilidad de una vida menos controlada, pero más vivida. Es una declaración de confianza en ti mismo y en tu capacidad de adaptarte, crecer y responder con sabiduría.

Se la hago a mis pacientes. Hoy te la hago a ti. Un terapeuta llamado Steve de Shazer se topó, hace ya varias décadas, con una...

Toda una industria vive de convencerte de lo contrario. Hay un mensaje que te repiten desde todas partes.

Toda una industria vive de convencerte de lo contrario. Hay un mensaje que te repiten desde todas partes.

Haz un ejercicio rápido.Piensa en tus relaciones importantes: parejas, amistades cercanas, familia, trabajo. Y ahora busca lo que se repite.

Cambias de pareja, de trabajo, de ciudad. Y terminas exactamente en el mismo lugar. Cambiaste de trabajo porque el jefe era insoportable. En el nuevo, a...

Cambias de pareja, de trabajo, de ciudad. Y terminas exactamente en el mismo lugar. Cambiaste de trabajo porque el jefe era insoportable. En el nuevo, a...

Antes del penalti definitivo, el jugador lo sabe. Sabe que si mete el gol, nadie lo va a recordar mañana. Pero si lo falla, lo van...

Antes del penalti definitivo, el jugador lo sabe. Sabe que si mete el gol, nadie lo va a recordar mañana. Pero si lo falla, lo van...

México quedó fuera. Y a muchos nos dolió más de lo que esperábamos. ¿Por qué nos afecta tanto perder algo en lo que ni siquiera jugamos?
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© Derechos reservado tu clínica mental
¿Te has dado cuenta de que pasamos gran parte de nuestra vida intentando tener el control de todo? Queremos certezas en el amor, en el trabajo, en nuestra salud, en nuestras decisiones. Buscamos saber si lo que estamos haciendo es “lo correcto”, si algo va a salir bien, si alguien nos va a seguir queriendo. Y aunque es natural querer estabilidad, también es cierto que la vida es, por naturaleza, incierta.
El problema es que esta necesidad de certeza, que a veces se disfraza de responsabilidad o de planeación, en realidad nace del miedo a la incertidumbre. Y ese miedo nos puede llevar a vivir en modo vigilancia constante: sobrepensando cada decisión, leyendo entre líneas, tratando de anticipar lo que no podemos controlar. Vivir en este estado nos agota profundamente, pues mientras intentamos encontrar todas las respuestas, dejamos de vivir el presente.
Buscar certeza todo el tiempo no nos da paz: nos quita energía, nos obsesiona y nos desconecta del presente.
¿Por qué nuestra mente busca certeza a toda costa?
¿Y cuál es el costo de esta búsqueda infinita de certezas?
Tips para soltar la necesidad de certeza:
Haz las paces con la duda. La duda es parte de vivir. Aprende a convivir con ella sin que se convierta en un obstáculo.
Entrena la tolerancia a lo incierto. Haz cosas nuevas, prueba sin planear tanto, permite que algo no esté resuelto.
Replantea tus preguntas. En vez de “¿Va a salir bien?”, prueba con “¿Estoy dispuesto a enfrentar lo que venga, pase lo que pase?”
Agradece el momento presente. Porque a veces, en la búsqueda de certezas futuras, perdemos lo que ya tenemos hoy.
Haz contacto con tus valores. En lugar de buscar certezas, pregúntate qué tipo de persona quieres ser frente a lo incierto.
Aceptar la incertidumbre no es rendirse. Es abrirte a la posibilidad de una vida menos controlada, pero más vivida. Es una declaración de confianza en ti mismo y en tu capacidad de adaptarte, crecer y responder con sabiduría.

Se la hago a mis pacientes. Hoy te la hago a ti. Un terapeuta llamado Steve de Shazer se topó, hace ya varias décadas, con una...

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Toda una industria vive de convencerte de lo contrario. Hay un mensaje que te repiten desde todas partes.

Haz un ejercicio rápido.Piensa en tus relaciones importantes: parejas, amistades cercanas, familia, trabajo. Y ahora busca lo que se repite.

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