
Se la hago a mis pacientes. Hoy te la hago a ti. Un terapeuta llamado Steve de Shazer se topó, hace ya varias décadas, con una...
Hasta aquí hemos hablado de qué son las necesidades emocionales y cómo identificarlas en el día a día. Pero hay una pregunta que muchos nos hacemos en algún momento: ¿qué pasa cuando una necesidad emocional no fue cubierta durante mucho tiempo, especialmente en la infancia?
La respuesta corta: deja huella. La respuesta larga es más esperanzadora de lo que parece.
A veces creemos que solo los hechos extremos dejan secuelas emocionales. La realidad es más sutil. Muchas marcas vienen de ausencias repetidas, no de eventos dramáticos.
Un padre que estaba físicamente presente pero emocionalmente lejos. Una mamá que daba todo materialmente pero no preguntaba cómo te sentías. Una escuela donde aprendiste que mejor no expresaras lo que pensabas. No son escenas de película. Son gotas de agua cayendo en la misma piedra durante años.
Cuando una necesidad emocional no se cubre de niño, la mente no se queda esperando. Se adapta. Y construye estrategias para sobrevivir emocionalmente.
Algunas comunes:
Esas estrategias te ayudaron entonces. Hoy, de adulto, muchas veces son justamente las que te limitan.
En consulta los vemos todo el tiempo: el adulto autosuficiente que no pide ayuda y termina agotado, el complaciente que no se atreve a poner un límite y vive resentido, el crítico interno que nunca está conforme con lo que logra, el desconectado que “no siente nada” porque sentir le costó muy caro en algún momento.
Reconocerlos no es para juzgarte. Es para entender que tienes una historia coherente, no un “carácter difícil”.
Una frase que solemos repetir en terapia: lo que te pasó no fue tu culpa, pero lo que hagas con ello sí es tu responsabilidad.
No para cargarte de más, sino para devolverte el poder. Hoy, como adulto, sí puedes empezar a cubrir esas necesidades que entonces nadie cubrió. No igual que un padre con un hijo, pero sí con herramientas reales.
Identifica una sola estrategia que sepas que usas mucho (complacer, controlar, evitar, criticarte). Pregúntate:
“¿Qué niño dentro de mí aprendió a hacer esto, y para protegerse de qué?“
Escríbelo. Sin prisa. Sin solucionarlo todavía.

Se la hago a mis pacientes. Hoy te la hago a ti. Un terapeuta llamado Steve de Shazer se topó, hace ya varias décadas, con una...

Toda una industria vive de convencerte de lo contrario. Hay un mensaje que te repiten desde todas partes.

Toda una industria vive de convencerte de lo contrario. Hay un mensaje que te repiten desde todas partes.

Haz un ejercicio rápido.Piensa en tus relaciones importantes: parejas, amistades cercanas, familia, trabajo. Y ahora busca lo que se repite.

Cambias de pareja, de trabajo, de ciudad. Y terminas exactamente en el mismo lugar. Cambiaste de trabajo porque el jefe era insoportable. En el nuevo, a...

Cambias de pareja, de trabajo, de ciudad. Y terminas exactamente en el mismo lugar. Cambiaste de trabajo porque el jefe era insoportable. En el nuevo, a...

Antes del penalti definitivo, el jugador lo sabe. Sabe que si mete el gol, nadie lo va a recordar mañana. Pero si lo falla, lo van...

Antes del penalti definitivo, el jugador lo sabe. Sabe que si mete el gol, nadie lo va a recordar mañana. Pero si lo falla, lo van...

México quedó fuera. Y a muchos nos dolió más de lo que esperábamos. ¿Por qué nos afecta tanto perder algo en lo que ni siquiera jugamos?
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Hasta aquí hemos hablado de qué son las necesidades emocionales y cómo identificarlas en el día a día. Pero hay una pregunta que muchos nos hacemos en algún momento: ¿qué pasa cuando una necesidad emocional no fue cubierta durante mucho tiempo, especialmente en la infancia?
La respuesta corta: deja huella. La respuesta larga es más esperanzadora de lo que parece.
A veces creemos que solo los hechos extremos dejan secuelas emocionales. La realidad es más sutil. Muchas marcas vienen de ausencias repetidas, no de eventos dramáticos.
Un padre que estaba físicamente presente pero emocionalmente lejos. Una mamá que daba todo materialmente pero no preguntaba cómo te sentías. Una escuela donde aprendiste que mejor no expresaras lo que pensabas. No son escenas de película. Son gotas de agua cayendo en la misma piedra durante años.
Cuando una necesidad emocional no se cubre de niño, la mente no se queda esperando. Se adapta. Y construye estrategias para sobrevivir emocionalmente.
Algunas comunes:
Esas estrategias te ayudaron entonces. Hoy, de adulto, muchas veces son justamente las que te limitan.
En consulta los vemos todo el tiempo: el adulto autosuficiente que no pide ayuda y termina agotado, el complaciente que no se atreve a poner un límite y vive resentido, el crítico interno que nunca está conforme con lo que logra, el desconectado que “no siente nada” porque sentir le costó muy caro en algún momento.
Reconocerlos no es para juzgarte. Es para entender que tienes una historia coherente, no un “carácter difícil”.
Una frase que solemos repetir en terapia: lo que te pasó no fue tu culpa, pero lo que hagas con ello sí es tu responsabilidad.
No para cargarte de más, sino para devolverte el poder. Hoy, como adulto, sí puedes empezar a cubrir esas necesidades que entonces nadie cubrió. No igual que un padre con un hijo, pero sí con herramientas reales.
Identifica una sola estrategia que sepas que usas mucho (complacer, controlar, evitar, criticarte). Pregúntate:
“¿Qué niño dentro de mí aprendió a hacer esto, y para protegerse de qué?“
Escríbelo. Sin prisa. Sin solucionarlo todavía.

Se la hago a mis pacientes. Hoy te la hago a ti. Un terapeuta llamado Steve de Shazer se topó, hace ya varias décadas, con una...

Toda una industria vive de convencerte de lo contrario. Hay un mensaje que te repiten desde todas partes.

Toda una industria vive de convencerte de lo contrario. Hay un mensaje que te repiten desde todas partes.

Haz un ejercicio rápido.Piensa en tus relaciones importantes: parejas, amistades cercanas, familia, trabajo. Y ahora busca lo que se repite.

Cambias de pareja, de trabajo, de ciudad. Y terminas exactamente en el mismo lugar. Cambiaste de trabajo porque el jefe era insoportable. En el nuevo, a...

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