
Cambias de pareja, de trabajo, de ciudad. Y terminas exactamente en el mismo lugar. Cambiaste de trabajo porque el jefe era insoportable. En el nuevo, a...
¿Alguna vez has sentido que estás “yendo a terapia” pero que las cosas no terminan de cambiar? Es una sensación común, y a menudo, la respuesta está en una verdad fundamental que pocas veces se menciona: la terapia funciona cuando es un trabajo de equipo, y tu parte, ese 50% que te corresponde, es absolutamente crucial.
Es fácil caer en la idea de que el psicólogo es quien tiene todas las respuestas y la varita mágica para solucionar tus problemas. ¡Ojalá fuera así de sencillo! Pero por más preparado, empático y dedicado que sea tu terapeuta, su trabajo solo puede llegar hasta la mitad del camino.
Imagina que tu psicólogo es un guía experto en una expedición. Él conoce el mapa, las rutas posibles, los obstáculos y las herramientas necesarias para superarlos. Te señala el camino, te ofrece estrategias, te ayuda a ver lo que antes no veías y te apoya cuando te sientes desfallecer. Pero tú eres quien tiene que caminar. Tú eres quien debe dar los pasos, sortear los obstáculos y aplicar las herramientas.
Tu 50% implica:
Compromiso real: No se trata solo de asistir a las sesiones. Se trata de comprometerte con el proceso, incluso cuando es incómodo o desafiante.
Voluntad de cambio: ¿Realmente quieres que las cosas sean diferentes? A veces, aunque duela reconocerlo, estamos más cómodos en nuestra zona de confort, aunque sea dolorosa, que en la incertidumbre del cambio.
Abrirte y ser honesto: La terapia es un espacio seguro. Para que tu psicólogo pueda ayudarte de verdad, necesita conocer la versión completa y honesta de lo que piensas y sientes.
Hacer la tarea: Esas “tareas” o ejercicios entre sesiones no son por molestar. Son una extensión de tu trabajo en terapia, una forma de practicar y aplicar lo aprendido en tu día a día. Si no las haces, es como ir al gimnasio pero nunca levantar una pesa.
Asumir tu responsabilidad: Entender que tienes el poder y la capacidad de influir en tu propia vida y en tu bienestar. No eres una víctima pasiva de las circunstancias.
Puede sonar un poco fuerte, pero esta verdad es, en realidad, muy liberadora. Te quita de encima la expectativa irreal de que alguien más te va a “arreglar” y te devuelve el poder. El cambio duradero y significativo viene de tu esfuerzo, tu valentía y tu decisión de hacer tu 50%.
¿Qué pasa si estás poniendo de tu parte y aun así no hay progreso?
Ahora bien, si sientes que estás haciendo tu 50% –te comprometes, eres honesto, haces tus tareas– y aun así no ves avances, es momento de considerar el otro 50%. La relación terapéutica es como cualquier otra relación, y a veces, simplemente el psicólogo no es el adecuado para ti.
Puede ser que:
Sus enfoques no encajan contigo: Algunos terapeutas son más directivos, otros más reflexivos. Si necesitas que te “pongan a trabajar” con ejercicios y estrategias claras, pero tu psicólogo solo te escucha y valida sin ofrecer dirección, es posible que sus estilos no sean compatibles.
No sientes una conexión: La confianza y el vínculo con tu terapeuta son fundamentales. Si no te sientes completamente cómodo o conectado, es difícil que el proceso fluya.
El psicólogo no te está retando lo suficiente: A veces, necesitas a alguien que te empuje suavemente fuera de tu zona de confort, que te confronte con ciertas realidades o que te asigne tareas específicas para que el cambio ocurra. Si sientes que solo eres escuchado y no hay un plan de acción, es una señal.
No tengas miedo de evaluar si tu psicólogo actual es la persona correcta para acompañarte en tu viaje. Así como tú tienes tu parte, ellos tienen la suya: la de guiarte activamente, proporcionarte herramientas y, sí, a veces, “ponerte a trabajar”. Buscar un terapeuta diferente no es un fracaso, es una forma de honrar tu compromiso con tu propio bienestar.
Así que la próxima vez que sientas que la terapia no avanza, pregúntate: ¿Estoy poniendo mi 50%? Y si la respuesta es sí, entonces reflexiona: ¿Mi psicólogo está poniendo el suyo y es la persona adecuada para mi camino? Recuerda, el éxito de tu terapia está tanto en tus manos como en las suyas. ¡Juntos, pero tú al mando de tu propio viaje!

Cambias de pareja, de trabajo, de ciudad. Y terminas exactamente en el mismo lugar. Cambiaste de trabajo porque el jefe era insoportable. En el nuevo, a...

Cambias de pareja, de trabajo, de ciudad. Y terminas exactamente en el mismo lugar. Cambiaste de trabajo porque el jefe era insoportable. En el nuevo, a...

Antes del penalti definitivo, el jugador lo sabe. Sabe que si mete el gol, nadie lo va a recordar mañana. Pero si lo falla, lo van...

Antes del penalti definitivo, el jugador lo sabe. Sabe que si mete el gol, nadie lo va a recordar mañana. Pero si lo falla, lo van...

México quedó fuera. Y a muchos nos dolió más de lo que esperábamos. ¿Por qué nos afecta tanto perder algo en lo que ni siquiera jugamos?

Llegamos al cierre de esta serie. Hablamos del cuerpo como primer mensajero, del costo de huir y del arte de quedarse. Toca lo más importante: cómo...

Hasta aquí ya vimos que el cuerpo es el primer mensajero y que huir de las emociones no funciona. Toca la parte difícil: ¿cómo se hace,...

Llegamos al cierre de esta serie sobre necesidades emocionales. Hemos hablado de qué son, cómo identificarlas y qué huellas dejan cuando se quedan sin respuesta. Toca...

Llegamos al cierre de esta serie sobre necesidades emocionales. Hemos hablado de qué son, cómo identificarlas y qué huellas dejan cuando se quedan sin respuesta. Toca...
¡No se pierda nuestras futuras actualizaciones! Suscríbase hoy mismo
© Derechos reservado tu clínica mental
¿Alguna vez has sentido que estás “yendo a terapia” pero que las cosas no terminan de cambiar? Es una sensación común, y a menudo, la respuesta está en una verdad fundamental que pocas veces se menciona: la terapia funciona cuando es un trabajo de equipo, y tu parte, ese 50% que te corresponde, es absolutamente crucial.
Es fácil caer en la idea de que el psicólogo es quien tiene todas las respuestas y la varita mágica para solucionar tus problemas. ¡Ojalá fuera así de sencillo! Pero por más preparado, empático y dedicado que sea tu terapeuta, su trabajo solo puede llegar hasta la mitad del camino.
Imagina que tu psicólogo es un guía experto en una expedición. Él conoce el mapa, las rutas posibles, los obstáculos y las herramientas necesarias para superarlos. Te señala el camino, te ofrece estrategias, te ayuda a ver lo que antes no veías y te apoya cuando te sientes desfallecer. Pero tú eres quien tiene que caminar. Tú eres quien debe dar los pasos, sortear los obstáculos y aplicar las herramientas.
Tu 50% implica:
Compromiso real: No se trata solo de asistir a las sesiones. Se trata de comprometerte con el proceso, incluso cuando es incómodo o desafiante.
Voluntad de cambio: ¿Realmente quieres que las cosas sean diferentes? A veces, aunque duela reconocerlo, estamos más cómodos en nuestra zona de confort, aunque sea dolorosa, que en la incertidumbre del cambio.
Abrirte y ser honesto: La terapia es un espacio seguro. Para que tu psicólogo pueda ayudarte de verdad, necesita conocer la versión completa y honesta de lo que piensas y sientes.
Hacer la tarea: Esas “tareas” o ejercicios entre sesiones no son por molestar. Son una extensión de tu trabajo en terapia, una forma de practicar y aplicar lo aprendido en tu día a día. Si no las haces, es como ir al gimnasio pero nunca levantar una pesa.
Asumir tu responsabilidad: Entender que tienes el poder y la capacidad de influir en tu propia vida y en tu bienestar. No eres una víctima pasiva de las circunstancias.
Puede sonar un poco fuerte, pero esta verdad es, en realidad, muy liberadora. Te quita de encima la expectativa irreal de que alguien más te va a “arreglar” y te devuelve el poder. El cambio duradero y significativo viene de tu esfuerzo, tu valentía y tu decisión de hacer tu 50%.
¿Qué pasa si estás poniendo de tu parte y aun así no hay progreso?
Ahora bien, si sientes que estás haciendo tu 50% –te comprometes, eres honesto, haces tus tareas– y aun así no ves avances, es momento de considerar el otro 50%. La relación terapéutica es como cualquier otra relación, y a veces, simplemente el psicólogo no es el adecuado para ti.
Puede ser que:
Sus enfoques no encajan contigo: Algunos terapeutas son más directivos, otros más reflexivos. Si necesitas que te “pongan a trabajar” con ejercicios y estrategias claras, pero tu psicólogo solo te escucha y valida sin ofrecer dirección, es posible que sus estilos no sean compatibles.
No sientes una conexión: La confianza y el vínculo con tu terapeuta son fundamentales. Si no te sientes completamente cómodo o conectado, es difícil que el proceso fluya.
El psicólogo no te está retando lo suficiente: A veces, necesitas a alguien que te empuje suavemente fuera de tu zona de confort, que te confronte con ciertas realidades o que te asigne tareas específicas para que el cambio ocurra. Si sientes que solo eres escuchado y no hay un plan de acción, es una señal.
No tengas miedo de evaluar si tu psicólogo actual es la persona correcta para acompañarte en tu viaje. Así como tú tienes tu parte, ellos tienen la suya: la de guiarte activamente, proporcionarte herramientas y, sí, a veces, “ponerte a trabajar”. Buscar un terapeuta diferente no es un fracaso, es una forma de honrar tu compromiso con tu propio bienestar.
Así que la próxima vez que sientas que la terapia no avanza, pregúntate: ¿Estoy poniendo mi 50%? Y si la respuesta es sí, entonces reflexiona: ¿Mi psicólogo está poniendo el suyo y es la persona adecuada para mi camino? Recuerda, el éxito de tu terapia está tanto en tus manos como en las suyas. ¡Juntos, pero tú al mando de tu propio viaje!

Cambias de pareja, de trabajo, de ciudad. Y terminas exactamente en el mismo lugar. Cambiaste de trabajo porque el jefe era insoportable. En el nuevo, a...

Cambias de pareja, de trabajo, de ciudad. Y terminas exactamente en el mismo lugar. Cambiaste de trabajo porque el jefe era insoportable. En el nuevo, a...

Antes del penalti definitivo, el jugador lo sabe. Sabe que si mete el gol, nadie lo va a recordar mañana. Pero si lo falla, lo van...

Antes del penalti definitivo, el jugador lo sabe. Sabe que si mete el gol, nadie lo va a recordar mañana. Pero si lo falla, lo van...

México quedó fuera. Y a muchos nos dolió más de lo que esperábamos. ¿Por qué nos afecta tanto perder algo en lo que ni siquiera jugamos?

Llegamos al cierre de esta serie. Hablamos del cuerpo como primer mensajero, del costo de huir y del arte de quedarse. Toca lo más importante: cómo...

Hasta aquí ya vimos que el cuerpo es el primer mensajero y que huir de las emociones no funciona. Toca la parte difícil: ¿cómo se hace,...

Llegamos al cierre de esta serie sobre necesidades emocionales. Hemos hablado de qué son, cómo identificarlas y qué huellas dejan cuando se quedan sin respuesta. Toca...

Llegamos al cierre de esta serie sobre necesidades emocionales. Hemos hablado de qué son, cómo identificarlas y qué huellas dejan cuando se quedan sin respuesta. Toca...
¡No se pierda nuestras futuras actualizaciones! Suscríbase hoy mismo
© Derechos reservado tu clínica mental