
Cuando le hablamos de autocompasión a alguien por primera vez, la reacción más común es esta: "Eso suena a consentirse demasiado." Y es completamente entendible. Durante...
No hubo pleito. No hubo drama. Solo pasó algo peor: se fue apagando… y nadie dijo nada. Y un día te cae el veinte: ya no te buscan.
La idea incómoda: muchas amistades no mueren por falta de cariño; mueren por postergarlas. Nadie quiere ser “el intenso” que invita, y esa evitación mata el vínculo lentamente.
Así se enfrían: “hay que vernos” sin fecha, “ahorita no puedo” sin reprogramar, meses de silencio, y tú pensando “mejor no insisto”. Al final no solo se enfría la amistad: se instala la sensación de ser reemplazable.
Acción mínima: un mensaje valiente y simple, sin discurso: “Te extraño. ¿Café 30 min esta semana?” Si te dicen “no puedo”, no lo conviertas en drama: “Va. ¿Qué día sí te queda en las próximas dos semanas?” Eso filtra quién quiere y quién solo queda bien.
La amistad no se pierde por drama; se pierde por postergarla.

Cuando le hablamos de autocompasión a alguien por primera vez, la reacción más común es esta: "Eso suena a consentirse demasiado." Y es completamente entendible. Durante...

Hay una voz dentro de tu cabeza que probablemente conoces muy bien. Es la que dice "qué torpe eres" cuando se te cae algo. La que...

Bad Bunny se subió al escenario más grande: el Super Bowl. Latino, español, identidad completa. Y sabiendo lo obvio: lo iban a criticar.

No hubo pleito. No hubo drama. Solo pasó algo peor: se fue apagando… y nadie dijo nada. Y un día te cae el veinte: ya no...

Lo sabes: te duele, te desgasta, te cambia. Pero cuando está “bien”… te vuelves a enganchar. Y vuelves. Y vuelves.

Hay una parte de ti que sabe que ya no era ahí… pero bloqueas y tu mente empieza: “nomás voy a ver si ya subió algo”....

Muchas personas viven con una sensación constante de insuficiencia. No importa cuánto hagan, siempre parece poco.

Muchas personas viven esperando sentirse listas para empezar: con ganas, con energía, con ánimo. El problema es que ese momento casi nunca llega.

Después de darte cuenta de que no eres débil, suele aparecer otra pregunta: “Entonces, ¿por qué sigo sin avanzar?”
¡No se pierda nuestras futuras actualizaciones! Suscríbase hoy mismo
© Derechos reservado tu clínica mental
No hubo pleito. No hubo drama. Solo pasó algo peor: se fue apagando… y nadie dijo nada. Y un día te cae el veinte: ya no te buscan.
La idea incómoda: muchas amistades no mueren por falta de cariño; mueren por postergarlas. Nadie quiere ser “el intenso” que invita, y esa evitación mata el vínculo lentamente.
Así se enfrían: “hay que vernos” sin fecha, “ahorita no puedo” sin reprogramar, meses de silencio, y tú pensando “mejor no insisto”. Al final no solo se enfría la amistad: se instala la sensación de ser reemplazable.
Acción mínima: un mensaje valiente y simple, sin discurso: “Te extraño. ¿Café 30 min esta semana?” Si te dicen “no puedo”, no lo conviertas en drama: “Va. ¿Qué día sí te queda en las próximas dos semanas?” Eso filtra quién quiere y quién solo queda bien.
La amistad no se pierde por drama; se pierde por postergarla.

Cuando le hablamos de autocompasión a alguien por primera vez, la reacción más común es esta: "Eso suena a consentirse demasiado." Y es completamente entendible. Durante...

Hay una voz dentro de tu cabeza que probablemente conoces muy bien. Es la que dice "qué torpe eres" cuando se te cae algo. La que...

Bad Bunny se subió al escenario más grande: el Super Bowl. Latino, español, identidad completa. Y sabiendo lo obvio: lo iban a criticar.

No hubo pleito. No hubo drama. Solo pasó algo peor: se fue apagando… y nadie dijo nada. Y un día te cae el veinte: ya no...

Lo sabes: te duele, te desgasta, te cambia. Pero cuando está “bien”… te vuelves a enganchar. Y vuelves. Y vuelves.

Hay una parte de ti que sabe que ya no era ahí… pero bloqueas y tu mente empieza: “nomás voy a ver si ya subió algo”....

Muchas personas viven con una sensación constante de insuficiencia. No importa cuánto hagan, siempre parece poco.

Muchas personas viven esperando sentirse listas para empezar: con ganas, con energía, con ánimo. El problema es que ese momento casi nunca llega.

Después de darte cuenta de que no eres débil, suele aparecer otra pregunta: “Entonces, ¿por qué sigo sin avanzar?”
¡No se pierda nuestras futuras actualizaciones! Suscríbase hoy mismo
© Derechos reservado tu clínica mental