
Se la hago a mis pacientes. Hoy te la hago a ti. Un terapeuta llamado Steve de Shazer se topó, hace ya varias décadas, con una...
Cuando un niño llora, los adultos buscan la causa: ¿tiene hambre, sueño, miedo, dolor? No nos conformamos con que “esté mal”.
De adultos, en cambio, hemos perdido esa curiosidad por nosotros mismos. Decimos “tengo ansiedad”, “estoy estresado”, “no sé qué tengo”, y ahí termina la exploración.
Pero detrás de esa frase casi siempre hay una pista concreta.
Cada necesidad emocional sin cubrir suele dejar una huella reconocible. Algunos ejemplos:
Conexión sin cubrir:
sensación de soledad incluso rodeado de gente, irritabilidad sin causa clara, ganas de aislarte y al mismo tiempo de que alguien te busque.
Autonomía sin cubrir:
sentirte atrapado, fastidio sin razón aparente, fantasías de “renunciar a todo”.
Expresión emocional bloqueada:
tensión en cuello y hombros, llanto que aparece “sin motivo”, explosiones después de aguantar mucho.
Falta de juego y disfrute:
todo se vuelve gris, sensación de que la vida es solo cumplir.
Falta de límites:
culpa constante, dificultad para decir no, decisiones impulsivas que después lamentas.
La próxima vez que sientas un malestar que no entiendes, prueba este mini ejercicio:
No buscas una respuesta perfecta. Buscas información.
Lleva un registro breve durante una semana. Tres veces al día, una sola línea:
Ahora siento ___ y creo que necesito ___.”
Al final de la semana tendrás un mapa más claro de qué necesidades están bien atendidas y cuáles llevan tiempo esperándote.
En la próxima blog abordamos algo más profundo: qué pasa cuando una necesidad emocional lleva años sin respuesta. Cómo se forman esos patrones que repetimos sin entender por qué, y por qué entenderlos es el inicio del cambio.

Se la hago a mis pacientes. Hoy te la hago a ti. Un terapeuta llamado Steve de Shazer se topó, hace ya varias décadas, con una...

Toda una industria vive de convencerte de lo contrario. Hay un mensaje que te repiten desde todas partes.

Toda una industria vive de convencerte de lo contrario. Hay un mensaje que te repiten desde todas partes.

Haz un ejercicio rápido.Piensa en tus relaciones importantes: parejas, amistades cercanas, familia, trabajo. Y ahora busca lo que se repite.

Cambias de pareja, de trabajo, de ciudad. Y terminas exactamente en el mismo lugar. Cambiaste de trabajo porque el jefe era insoportable. En el nuevo, a...

Cambias de pareja, de trabajo, de ciudad. Y terminas exactamente en el mismo lugar. Cambiaste de trabajo porque el jefe era insoportable. En el nuevo, a...

Antes del penalti definitivo, el jugador lo sabe. Sabe que si mete el gol, nadie lo va a recordar mañana. Pero si lo falla, lo van...

Antes del penalti definitivo, el jugador lo sabe. Sabe que si mete el gol, nadie lo va a recordar mañana. Pero si lo falla, lo van...

México quedó fuera. Y a muchos nos dolió más de lo que esperábamos. ¿Por qué nos afecta tanto perder algo en lo que ni siquiera jugamos?
¡No se pierda nuestras futuras actualizaciones! Suscríbase hoy mismo
© Derechos reservado tu clínica mental
Cuando un niño llora, los adultos buscan la causa: ¿tiene hambre, sueño, miedo, dolor? No nos conformamos con que “esté mal”.
De adultos, en cambio, hemos perdido esa curiosidad por nosotros mismos. Decimos “tengo ansiedad”, “estoy estresado”, “no sé qué tengo”, y ahí termina la exploración.
Pero detrás de esa frase casi siempre hay una pista concreta.
Cada necesidad emocional sin cubrir suele dejar una huella reconocible. Algunos ejemplos:
Conexión sin cubrir:
sensación de soledad incluso rodeado de gente, irritabilidad sin causa clara, ganas de aislarte y al mismo tiempo de que alguien te busque.
Autonomía sin cubrir:
sentirte atrapado, fastidio sin razón aparente, fantasías de “renunciar a todo”.
Expresión emocional bloqueada:
tensión en cuello y hombros, llanto que aparece “sin motivo”, explosiones después de aguantar mucho.
Falta de juego y disfrute:
todo se vuelve gris, sensación de que la vida es solo cumplir.
Falta de límites:
culpa constante, dificultad para decir no, decisiones impulsivas que después lamentas.
La próxima vez que sientas un malestar que no entiendes, prueba este mini ejercicio:
No buscas una respuesta perfecta. Buscas información.
Lleva un registro breve durante una semana. Tres veces al día, una sola línea:
Ahora siento ___ y creo que necesito ___.”
Al final de la semana tendrás un mapa más claro de qué necesidades están bien atendidas y cuáles llevan tiempo esperándote.
En la próxima blog abordamos algo más profundo: qué pasa cuando una necesidad emocional lleva años sin respuesta. Cómo se forman esos patrones que repetimos sin entender por qué, y por qué entenderlos es el inicio del cambio.

Se la hago a mis pacientes. Hoy te la hago a ti. Un terapeuta llamado Steve de Shazer se topó, hace ya varias décadas, con una...

Toda una industria vive de convencerte de lo contrario. Hay un mensaje que te repiten desde todas partes.

Toda una industria vive de convencerte de lo contrario. Hay un mensaje que te repiten desde todas partes.

Haz un ejercicio rápido.Piensa en tus relaciones importantes: parejas, amistades cercanas, familia, trabajo. Y ahora busca lo que se repite.

Cambias de pareja, de trabajo, de ciudad. Y terminas exactamente en el mismo lugar. Cambiaste de trabajo porque el jefe era insoportable. En el nuevo, a...

Cambias de pareja, de trabajo, de ciudad. Y terminas exactamente en el mismo lugar. Cambiaste de trabajo porque el jefe era insoportable. En el nuevo, a...

Antes del penalti definitivo, el jugador lo sabe. Sabe que si mete el gol, nadie lo va a recordar mañana. Pero si lo falla, lo van...

Antes del penalti definitivo, el jugador lo sabe. Sabe que si mete el gol, nadie lo va a recordar mañana. Pero si lo falla, lo van...

México quedó fuera. Y a muchos nos dolió más de lo que esperábamos. ¿Por qué nos afecta tanto perder algo en lo que ni siquiera jugamos?
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