
México quedó fuera. Y a muchos nos dolió más de lo que esperábamos. ¿Por qué nos afecta tanto perder algo en lo que ni siquiera jugamos?
A todos nos enseñaron a reconocer cuando tenemos hambre, sueño o frío. Nos pasaron una lista clara: si te duele, descansa; si tienes sed, toma agua; si tienes frío, abrígate.
Pero hay otra serie de necesidades igual de reales, igual de cotidianas, de las que casi nadie nos habló: las necesidades emocionales.
Es esa sensación de “estoy raro y no sé por qué”. Ese cansancio que el sueño no quita. Ese vacío después de un día aparentemente bueno. Ese mal humor que aparece sin permiso cuando regresas a casa.
Muchas veces no es que algo esté “mal” contigo. Es que algo emocional está pidiendo atención y aún no lo identificas.
Sabemos que hay cinco necesidades emocionales centrales que toda persona, sin importar la edad, necesita cubrir para sentirse bien:
1. Sentirnos seguros y conectados** con personas que nos importan.
2. Tener autonomía y sentirnos capaces.
3. Poder expresar lo que sentimos sin miedo a ser juzgados.
4. Jugar, disfrutar, ser espontáneos sin culpa.
5. Tener límites claros que nos den estructura.
Si una o varias de estas no se cumplen, el cuerpo y la mente lo notan, aunque la cabeza no sepa explicarlo.
Nombrar una necesidad es el primer paso para responderle. Mientras una sensación queda en el cajón del “no sé qué tengo”, lo más probable es que la tapemos con scroll infinito, comida, alcohol, trabajo o discusiones. Nada de eso la atiende; solo la pospone.
Cuando sientas un malestar difuso, antes de buscar distraerte, hazte una sola pregunta:
¿Qué podría estarme faltando en este momento? ¿Calma, compañía, descanso, sentido, juego?”
No necesitas resolverlo en el instante. Solo notarlo ya cambia la relación con lo que sientes.
En la siguiente entrega te ayudamos a distinguir entre “estar mal” en general y tener una necesidad emocional puntual esperando ser escuchada. Spoiler: muchas veces lo que llamas ansiedad o cansancio tiene un nombre mucho más específico.

México quedó fuera. Y a muchos nos dolió más de lo que esperábamos. ¿Por qué nos afecta tanto perder algo en lo que ni siquiera jugamos?

Llegamos al cierre de esta serie. Hablamos del cuerpo como primer mensajero, del costo de huir y del arte de quedarse. Toca lo más importante: cómo...

Hasta aquí ya vimos que el cuerpo es el primer mensajero y que huir de las emociones no funciona. Toca la parte difícil: ¿cómo se hace,...

Llegamos al cierre de esta serie sobre necesidades emocionales. Hemos hablado de qué son, cómo identificarlas y qué huellas dejan cuando se quedan sin respuesta. Toca...

Llegamos al cierre de esta serie sobre necesidades emocionales. Hemos hablado de qué son, cómo identificarlas y qué huellas dejan cuando se quedan sin respuesta. Toca...

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Hasta aquí hemos hablado de qué son las necesidades emocionales y cómo identificarlas en el día a día. Pero hay una pregunta que muchos nos hacemos...

A todos nos enseñaron a reconocer cuando tenemos hambre, sueño o frío. Nos pasaron una lista clara: si te duele, descansa; si tienes sed, toma agua;...

A todos nos enseñaron a reconocer cuando tenemos hambre, sueño o frío. Nos pasaron una lista clara: si te duele, descansa; si tienes sed, toma agua;...
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© Derechos reservado tu clínica mental
A todos nos enseñaron a reconocer cuando tenemos hambre, sueño o frío. Nos pasaron una lista clara: si te duele, descansa; si tienes sed, toma agua; si tienes frío, abrígate.
Pero hay otra serie de necesidades igual de reales, igual de cotidianas, de las que casi nadie nos habló: las necesidades emocionales.
Es esa sensación de “estoy raro y no sé por qué”. Ese cansancio que el sueño no quita. Ese vacío después de un día aparentemente bueno. Ese mal humor que aparece sin permiso cuando regresas a casa.
Muchas veces no es que algo esté “mal” contigo. Es que algo emocional está pidiendo atención y aún no lo identificas.
Sabemos que hay cinco necesidades emocionales centrales que toda persona, sin importar la edad, necesita cubrir para sentirse bien:
1. Sentirnos seguros y conectados** con personas que nos importan.
2. Tener autonomía y sentirnos capaces.
3. Poder expresar lo que sentimos sin miedo a ser juzgados.
4. Jugar, disfrutar, ser espontáneos sin culpa.
5. Tener límites claros que nos den estructura.
Si una o varias de estas no se cumplen, el cuerpo y la mente lo notan, aunque la cabeza no sepa explicarlo.
Nombrar una necesidad es el primer paso para responderle. Mientras una sensación queda en el cajón del “no sé qué tengo”, lo más probable es que la tapemos con scroll infinito, comida, alcohol, trabajo o discusiones. Nada de eso la atiende; solo la pospone.
Cuando sientas un malestar difuso, antes de buscar distraerte, hazte una sola pregunta:
¿Qué podría estarme faltando en este momento? ¿Calma, compañía, descanso, sentido, juego?”
No necesitas resolverlo en el instante. Solo notarlo ya cambia la relación con lo que sientes.
En la siguiente entrega te ayudamos a distinguir entre “estar mal” en general y tener una necesidad emocional puntual esperando ser escuchada. Spoiler: muchas veces lo que llamas ansiedad o cansancio tiene un nombre mucho más específico.

México quedó fuera. Y a muchos nos dolió más de lo que esperábamos. ¿Por qué nos afecta tanto perder algo en lo que ni siquiera jugamos?

Llegamos al cierre de esta serie. Hablamos del cuerpo como primer mensajero, del costo de huir y del arte de quedarse. Toca lo más importante: cómo...

Hasta aquí ya vimos que el cuerpo es el primer mensajero y que huir de las emociones no funciona. Toca la parte difícil: ¿cómo se hace,...

Llegamos al cierre de esta serie sobre necesidades emocionales. Hemos hablado de qué son, cómo identificarlas y qué huellas dejan cuando se quedan sin respuesta. Toca...

Llegamos al cierre de esta serie sobre necesidades emocionales. Hemos hablado de qué son, cómo identificarlas y qué huellas dejan cuando se quedan sin respuesta. Toca...

Llegamos al cierre de esta serie sobre necesidades emocionales. Hemos hablado de qué son, cómo identificarlas y qué huellas dejan cuando se quedan sin respuesta. Toca...

Hasta aquí hemos hablado de qué son las necesidades emocionales y cómo identificarlas en el día a día. Pero hay una pregunta que muchos nos hacemos...

A todos nos enseñaron a reconocer cuando tenemos hambre, sueño o frío. Nos pasaron una lista clara: si te duele, descansa; si tienes sed, toma agua;...

A todos nos enseñaron a reconocer cuando tenemos hambre, sueño o frío. Nos pasaron una lista clara: si te duele, descansa; si tienes sed, toma agua;...
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