
Se la hago a mis pacientes. Hoy te la hago a ti. Un terapeuta llamado Steve de Shazer se topó, hace ya varias décadas, con una...
Cuando le hablamos de autocompasión a alguien por primera vez, la reacción más común es esta:
“Eso suena a consentirse demasiado.”
Y es completamente entendible. Durante años nos enseñaron que ser duros con nosotros mismos era la única forma de ser responsables, productivos y serios.
Pero hay un problema: esa idea está equivocada.
Aclaremos los términos
La autocompasión se confunde mucho con otras dos cosas que no son lo mismo:
Victimismo es quedarse atrapado en el papel de “todo me pasa a mí”, sin asumir responsabilidad ni tomar acción.
Autoindulgencia es usar el malestar como excusa para evitar lo que hay que hacer: “Estoy mal, así que no hago nada.”
Autocompasión es algo completamente diferente. Es reconocer que estás pasando por algo difícil, tratarte con la misma amabilidad que le darías a alguien que quieres, y desde ahí, seguir adelante.
La autocompasión no elimina la responsabilidad. Elimina el maltrato.
Qué dice la ciencia
La investigadora Kristin Neff, una de las mayores expertas mundiales en este tema, lleva décadas estudiando los efectos de la autocompasión. Sus conclusiones son claras:
Las personas que practican autocompasión tienen menos ansiedad, menos depresión y más motivación real para mejorar. No porque ignoren sus errores, sino porque los procesan sin destruirse en el intento.
Dos personas, un mismo error
Imagina a dos personas que cometen el mismo fallo en el trabajo.
La primera se ataca: “Soy un inútil. No sirvo para esto. Seguro que todos se dieron cuenta.” Pasa el resto del día bloqueada, sin poder concentrarse.
La segunda se trata con compasión: “Cometí un error. No es agradable, pero le pasa a cualquiera. ¿Qué puedo hacer diferente la próxima vez?” Aprende, corrige y sigue.
¿Cuál de las dos crees que rinde mejor a largo plazo?
La idea clave
La autocompasión no te hace más blando. Te hace más funcional.
Cuando dejas de gastar energía en atacarte, esa energía va a donde realmente importa: aprender, crecer y actuar.
Ya sabes lo que es la autocompasión y lo que no es. Ya sabes que la ciencia la respalda.
Ahora viene la parte que más le interesa a casi todo el mundo:
¿Qué cambia en tu mente y en tu vida cuando empiezas a practicarla?
Te lo contamos en el siguiente blog.

Se la hago a mis pacientes. Hoy te la hago a ti. Un terapeuta llamado Steve de Shazer se topó, hace ya varias décadas, con una...

Toda una industria vive de convencerte de lo contrario. Hay un mensaje que te repiten desde todas partes.

Toda una industria vive de convencerte de lo contrario. Hay un mensaje que te repiten desde todas partes.

Haz un ejercicio rápido.Piensa en tus relaciones importantes: parejas, amistades cercanas, familia, trabajo. Y ahora busca lo que se repite.

Cambias de pareja, de trabajo, de ciudad. Y terminas exactamente en el mismo lugar. Cambiaste de trabajo porque el jefe era insoportable. En el nuevo, a...

Cambias de pareja, de trabajo, de ciudad. Y terminas exactamente en el mismo lugar. Cambiaste de trabajo porque el jefe era insoportable. En el nuevo, a...

Antes del penalti definitivo, el jugador lo sabe. Sabe que si mete el gol, nadie lo va a recordar mañana. Pero si lo falla, lo van...

Antes del penalti definitivo, el jugador lo sabe. Sabe que si mete el gol, nadie lo va a recordar mañana. Pero si lo falla, lo van...

México quedó fuera. Y a muchos nos dolió más de lo que esperábamos. ¿Por qué nos afecta tanto perder algo en lo que ni siquiera jugamos?
¡No se pierda nuestras futuras actualizaciones! Suscríbase hoy mismo
© Derechos reservado tu clínica mental
Cuando le hablamos de autocompasión a alguien por primera vez, la reacción más común es esta:
“Eso suena a consentirse demasiado.”
Y es completamente entendible. Durante años nos enseñaron que ser duros con nosotros mismos era la única forma de ser responsables, productivos y serios.
Pero hay un problema: esa idea está equivocada.
Aclaremos los términos
La autocompasión se confunde mucho con otras dos cosas que no son lo mismo:
Victimismo es quedarse atrapado en el papel de “todo me pasa a mí”, sin asumir responsabilidad ni tomar acción.
Autoindulgencia es usar el malestar como excusa para evitar lo que hay que hacer: “Estoy mal, así que no hago nada.”
Autocompasión es algo completamente diferente. Es reconocer que estás pasando por algo difícil, tratarte con la misma amabilidad que le darías a alguien que quieres, y desde ahí, seguir adelante.
La autocompasión no elimina la responsabilidad. Elimina el maltrato.
Qué dice la ciencia
La investigadora Kristin Neff, una de las mayores expertas mundiales en este tema, lleva décadas estudiando los efectos de la autocompasión. Sus conclusiones son claras:
Las personas que practican autocompasión tienen menos ansiedad, menos depresión y más motivación real para mejorar. No porque ignoren sus errores, sino porque los procesan sin destruirse en el intento.
Dos personas, un mismo error
Imagina a dos personas que cometen el mismo fallo en el trabajo.
La primera se ataca: “Soy un inútil. No sirvo para esto. Seguro que todos se dieron cuenta.” Pasa el resto del día bloqueada, sin poder concentrarse.
La segunda se trata con compasión: “Cometí un error. No es agradable, pero le pasa a cualquiera. ¿Qué puedo hacer diferente la próxima vez?” Aprende, corrige y sigue.
¿Cuál de las dos crees que rinde mejor a largo plazo?
La idea clave
La autocompasión no te hace más blando. Te hace más funcional.
Cuando dejas de gastar energía en atacarte, esa energía va a donde realmente importa: aprender, crecer y actuar.
Ya sabes lo que es la autocompasión y lo que no es. Ya sabes que la ciencia la respalda.
Ahora viene la parte que más le interesa a casi todo el mundo:
¿Qué cambia en tu mente y en tu vida cuando empiezas a practicarla?
Te lo contamos en el siguiente blog.

Se la hago a mis pacientes. Hoy te la hago a ti. Un terapeuta llamado Steve de Shazer se topó, hace ya varias décadas, con una...

Toda una industria vive de convencerte de lo contrario. Hay un mensaje que te repiten desde todas partes.

Toda una industria vive de convencerte de lo contrario. Hay un mensaje que te repiten desde todas partes.

Haz un ejercicio rápido.Piensa en tus relaciones importantes: parejas, amistades cercanas, familia, trabajo. Y ahora busca lo que se repite.

Cambias de pareja, de trabajo, de ciudad. Y terminas exactamente en el mismo lugar. Cambiaste de trabajo porque el jefe era insoportable. En el nuevo, a...

Cambias de pareja, de trabajo, de ciudad. Y terminas exactamente en el mismo lugar. Cambiaste de trabajo porque el jefe era insoportable. En el nuevo, a...

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México quedó fuera. Y a muchos nos dolió más de lo que esperábamos. ¿Por qué nos afecta tanto perder algo en lo que ni siquiera jugamos?
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