
Se la hago a mis pacientes. Hoy te la hago a ti. Un terapeuta llamado Steve de Shazer se topó, hace ya varias décadas, con una...
Hay algo que ocurre en tu cerebro cuando te hablas con dureza.
No es metáfora. Es biología.
Lo que pasa dentro cuando te atacas
Cuando tu voz interna te machaca con mensajes como “eres un fracasado” o “nunca haces nada bien”, tu cerebro lo procesa como una amenaza real.
Se activa el sistema de estrés. Se libera cortisol. El cuerpo entra en modo de alerta.
Y aquí está la paradoja: ese estado de alerta no te hace rendir mejor. Te bloquea. Reduce tu capacidad de pensar con claridad, de aprender, de tomar buenas decisiones.
La autocrítica excesiva no te impulsa hacia adelante. Te clava en el sitio.
El ciclo que se alimenta solo
La autocrítica intensa suele generar vergüenza. La vergüenza genera rumiación: darle vueltas y más vueltas al mismo pensamiento. La rumiación alimenta la ansiedad. Y la ansiedad hace que cualquier nuevo error se viva como una catástrofe.
Es un ciclo que se cierra sobre sí mismo. Y cuanto más tiempo llevas en él, más difícil parece salir.
Qué pasa cuando aparece la autocompasión
Cuando te tratas con amabilidad después de un error, ocurre algo diferente en tu sistema nervioso.
Se activa lo que algunos psicólogos llaman el sistema de calma y conexión. Baja el cortisol. La mente se abre. Aparece la capacidad de reflexionar con claridad en lugar de reaccionar desde el pánico.
El resultado práctico:
Desde la autocrítica:
Cometes un error en el trabajo. La voz dice: “Soy un inútil.” Te quedas bloqueado, con vergüenza, sin poder avanzar.
Desde la autocompasión:
Cometes el mismo error. Te dices: “Metí la pata. No es agradable, pero es humano. ¿Qué puedo aprender de esto?” Procesas, corriges, sigues.
El error fue el mismo. La experiencia, completamente distinta.
Tu mente no necesita más presión. Necesita más claridad.
Y la autocompasión es, precisamente, lo que crea esa claridad.
Pero llega el momento de la pregunta práctica:
¿Cómo se empieza a practicar esto en el día a día real?
En el último blog de la serie te damos tres formas concretas para empezar hoy.

Se la hago a mis pacientes. Hoy te la hago a ti. Un terapeuta llamado Steve de Shazer se topó, hace ya varias décadas, con una...

Toda una industria vive de convencerte de lo contrario. Hay un mensaje que te repiten desde todas partes.

Toda una industria vive de convencerte de lo contrario. Hay un mensaje que te repiten desde todas partes.

Haz un ejercicio rápido.Piensa en tus relaciones importantes: parejas, amistades cercanas, familia, trabajo. Y ahora busca lo que se repite.

Cambias de pareja, de trabajo, de ciudad. Y terminas exactamente en el mismo lugar. Cambiaste de trabajo porque el jefe era insoportable. En el nuevo, a...

Cambias de pareja, de trabajo, de ciudad. Y terminas exactamente en el mismo lugar. Cambiaste de trabajo porque el jefe era insoportable. En el nuevo, a...

Antes del penalti definitivo, el jugador lo sabe. Sabe que si mete el gol, nadie lo va a recordar mañana. Pero si lo falla, lo van...

Antes del penalti definitivo, el jugador lo sabe. Sabe que si mete el gol, nadie lo va a recordar mañana. Pero si lo falla, lo van...

México quedó fuera. Y a muchos nos dolió más de lo que esperábamos. ¿Por qué nos afecta tanto perder algo en lo que ni siquiera jugamos?
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© Derechos reservado tu clínica mental
Hay algo que ocurre en tu cerebro cuando te hablas con dureza.
No es metáfora. Es biología.
Lo que pasa dentro cuando te atacas
Cuando tu voz interna te machaca con mensajes como “eres un fracasado” o “nunca haces nada bien”, tu cerebro lo procesa como una amenaza real.
Se activa el sistema de estrés. Se libera cortisol. El cuerpo entra en modo de alerta.
Y aquí está la paradoja: ese estado de alerta no te hace rendir mejor. Te bloquea. Reduce tu capacidad de pensar con claridad, de aprender, de tomar buenas decisiones.
La autocrítica excesiva no te impulsa hacia adelante. Te clava en el sitio.
El ciclo que se alimenta solo
La autocrítica intensa suele generar vergüenza. La vergüenza genera rumiación: darle vueltas y más vueltas al mismo pensamiento. La rumiación alimenta la ansiedad. Y la ansiedad hace que cualquier nuevo error se viva como una catástrofe.
Es un ciclo que se cierra sobre sí mismo. Y cuanto más tiempo llevas en él, más difícil parece salir.
Qué pasa cuando aparece la autocompasión
Cuando te tratas con amabilidad después de un error, ocurre algo diferente en tu sistema nervioso.
Se activa lo que algunos psicólogos llaman el sistema de calma y conexión. Baja el cortisol. La mente se abre. Aparece la capacidad de reflexionar con claridad en lugar de reaccionar desde el pánico.
El resultado práctico:
Desde la autocrítica:
Cometes un error en el trabajo. La voz dice: “Soy un inútil.” Te quedas bloqueado, con vergüenza, sin poder avanzar.
Desde la autocompasión:
Cometes el mismo error. Te dices: “Metí la pata. No es agradable, pero es humano. ¿Qué puedo aprender de esto?” Procesas, corriges, sigues.
El error fue el mismo. La experiencia, completamente distinta.
Tu mente no necesita más presión. Necesita más claridad.
Y la autocompasión es, precisamente, lo que crea esa claridad.
Pero llega el momento de la pregunta práctica:
¿Cómo se empieza a practicar esto en el día a día real?
En el último blog de la serie te damos tres formas concretas para empezar hoy.

Se la hago a mis pacientes. Hoy te la hago a ti. Un terapeuta llamado Steve de Shazer se topó, hace ya varias décadas, con una...

Toda una industria vive de convencerte de lo contrario. Hay un mensaje que te repiten desde todas partes.

Toda una industria vive de convencerte de lo contrario. Hay un mensaje que te repiten desde todas partes.

Haz un ejercicio rápido.Piensa en tus relaciones importantes: parejas, amistades cercanas, familia, trabajo. Y ahora busca lo que se repite.

Cambias de pareja, de trabajo, de ciudad. Y terminas exactamente en el mismo lugar. Cambiaste de trabajo porque el jefe era insoportable. En el nuevo, a...

Cambias de pareja, de trabajo, de ciudad. Y terminas exactamente en el mismo lugar. Cambiaste de trabajo porque el jefe era insoportable. En el nuevo, a...

Antes del penalti definitivo, el jugador lo sabe. Sabe que si mete el gol, nadie lo va a recordar mañana. Pero si lo falla, lo van...

Antes del penalti definitivo, el jugador lo sabe. Sabe que si mete el gol, nadie lo va a recordar mañana. Pero si lo falla, lo van...

México quedó fuera. Y a muchos nos dolió más de lo que esperábamos. ¿Por qué nos afecta tanto perder algo en lo que ni siquiera jugamos?
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