
No siempre uno se pierde de golpe. A veces se va dejando al final poco a poco. Empieza cuando te vuelves experto en no incomodar. En...
No siempre uno se pierde de golpe.
A veces se va dejando al final poco a poco.
Empieza cuando te vuelves experto en no incomodar. En adaptarte. En quedar bien. En ser el fuerte, el responsable, el que aguanta, el que resuelve.
Aprendes a leer muy bien lo que otros esperan de ti… pero poco a poco dejas de escuchar lo que tú necesitas.
Y eso, tarde o temprano, pasa factura.
Porque agradar demasiado puede verse como amabilidad, madurez o nobleza. Pero muchas veces también nace del miedo: miedo a decepcionar, a ser rechazado, a provocar conflicto, a dejar de ser querido si empiezas a mostrarte tal como eres.
Entonces dices que sí cuando quieres decir que no.
Te acomodas cuando quisieras poner límites.
Callas lo que sientes.
Te traicionas poquito… y luego otro poquito.
Hasta que un día ya no sabes qué quieres tú.
No porque nacieras perdido, sino porque te acostumbraste tanto a vivir hacia afuera, que te fuiste dejando hacia adentro.
Y ahí aparece una pregunta importante:
¿Cuánto de mi vida he construido para no incomodar a otros?
Cuando uno empieza a hacerse esa pregunta, suele aparecer otro miedo: el miedo de empezar a elegir por uno mismo.
Porque sí, elegirte suena bonito… hasta que toca hacerlo de verdad.
En Tu Clínica Mental también trabajamos ese momento en el que una persona empieza a preguntarse si ha vivido demasiado tiempo desde la expectativa ajena.

No siempre uno se pierde de golpe. A veces se va dejando al final poco a poco. Empieza cuando te vuelves experto en no incomodar. En...

Hay un cansancio que no se quita durmiendo. No siempre se presenta como una crisis evidente. A veces aparece como una sensación rara de desconexión: sigues...

La autocompasión no es una idea bonita que se queda en los libros. Es una práctica. Y como toda práctica, se entrena. No necesitas horas de...

Hay algo que ocurre en tu cerebro cuando te hablas con dureza. No es metáfora. Es biología. Lo que pasa dentro cuando te atacas Cuando tu...

Cuando le hablamos de autocompasión a alguien por primera vez, la reacción más común es esta: "Eso suena a consentirse demasiado." Y es completamente entendible. Durante...

Hay una voz dentro de tu cabeza que probablemente conoces muy bien. Es la que dice "qué torpe eres" cuando se te cae algo. La que...

Bad Bunny se subió al escenario más grande: el Super Bowl. Latino, español, identidad completa. Y sabiendo lo obvio: lo iban a criticar.

No hubo pleito. No hubo drama. Solo pasó algo peor: se fue apagando… y nadie dijo nada. Y un día te cae el veinte: ya no...

Lo sabes: te duele, te desgasta, te cambia. Pero cuando está “bien”… te vuelves a enganchar. Y vuelves. Y vuelves.
¡No se pierda nuestras futuras actualizaciones! Suscríbase hoy mismo
© Derechos reservado tu clínica mental
No siempre uno se pierde de golpe.
A veces se va dejando al final poco a poco.
Empieza cuando te vuelves experto en no incomodar. En adaptarte. En quedar bien. En ser el fuerte, el responsable, el que aguanta, el que resuelve.
Aprendes a leer muy bien lo que otros esperan de ti… pero poco a poco dejas de escuchar lo que tú necesitas.
Y eso, tarde o temprano, pasa factura.
Porque agradar demasiado puede verse como amabilidad, madurez o nobleza. Pero muchas veces también nace del miedo: miedo a decepcionar, a ser rechazado, a provocar conflicto, a dejar de ser querido si empiezas a mostrarte tal como eres.
Entonces dices que sí cuando quieres decir que no.
Te acomodas cuando quisieras poner límites.
Callas lo que sientes.
Te traicionas poquito… y luego otro poquito.
Hasta que un día ya no sabes qué quieres tú.
No porque nacieras perdido, sino porque te acostumbraste tanto a vivir hacia afuera, que te fuiste dejando hacia adentro.
Y ahí aparece una pregunta importante:
¿Cuánto de mi vida he construido para no incomodar a otros?
Cuando uno empieza a hacerse esa pregunta, suele aparecer otro miedo: el miedo de empezar a elegir por uno mismo.
Porque sí, elegirte suena bonito… hasta que toca hacerlo de verdad.
En Tu Clínica Mental también trabajamos ese momento en el que una persona empieza a preguntarse si ha vivido demasiado tiempo desde la expectativa ajena.

No siempre uno se pierde de golpe. A veces se va dejando al final poco a poco. Empieza cuando te vuelves experto en no incomodar. En...

Hay un cansancio que no se quita durmiendo. No siempre se presenta como una crisis evidente. A veces aparece como una sensación rara de desconexión: sigues...

La autocompasión no es una idea bonita que se queda en los libros. Es una práctica. Y como toda práctica, se entrena. No necesitas horas de...

Hay algo que ocurre en tu cerebro cuando te hablas con dureza. No es metáfora. Es biología. Lo que pasa dentro cuando te atacas Cuando tu...

Cuando le hablamos de autocompasión a alguien por primera vez, la reacción más común es esta: "Eso suena a consentirse demasiado." Y es completamente entendible. Durante...

Hay una voz dentro de tu cabeza que probablemente conoces muy bien. Es la que dice "qué torpe eres" cuando se te cae algo. La que...

Bad Bunny se subió al escenario más grande: el Super Bowl. Latino, español, identidad completa. Y sabiendo lo obvio: lo iban a criticar.

No hubo pleito. No hubo drama. Solo pasó algo peor: se fue apagando… y nadie dijo nada. Y un día te cae el veinte: ya no...

Lo sabes: te duele, te desgasta, te cambia. Pero cuando está “bien”… te vuelves a enganchar. Y vuelves. Y vuelves.
¡No se pierda nuestras futuras actualizaciones! Suscríbase hoy mismo
© Derechos reservado tu clínica mental