
Se la hago a mis pacientes. Hoy te la hago a ti. Un terapeuta llamado Steve de Shazer se topó, hace ya varias décadas, con una...
No siempre uno se pierde de golpe.
A veces se va dejando al final poco a poco.
Empieza cuando te vuelves experto en no incomodar. En adaptarte. En quedar bien. En ser el fuerte, el responsable, el que aguanta, el que resuelve.
Aprendes a leer muy bien lo que otros esperan de ti… pero poco a poco dejas de escuchar lo que tú necesitas.
Y eso, tarde o temprano, pasa factura.
Porque agradar demasiado puede verse como amabilidad, madurez o nobleza. Pero muchas veces también nace del miedo: miedo a decepcionar, a ser rechazado, a provocar conflicto, a dejar de ser querido si empiezas a mostrarte tal como eres.
Entonces dices que sí cuando quieres decir que no.
Te acomodas cuando quisieras poner límites.
Callas lo que sientes.
Te traicionas poquito… y luego otro poquito.
Hasta que un día ya no sabes qué quieres tú.
No porque nacieras perdido, sino porque te acostumbraste tanto a vivir hacia afuera, que te fuiste dejando hacia adentro.
Y ahí aparece una pregunta importante:
¿Cuánto de mi vida he construido para no incomodar a otros?
Cuando uno empieza a hacerse esa pregunta, suele aparecer otro miedo: el miedo de empezar a elegir por uno mismo.
Porque sí, elegirte suena bonito… hasta que toca hacerlo de verdad.
En Tu Clínica Mental también trabajamos ese momento en el que una persona empieza a preguntarse si ha vivido demasiado tiempo desde la expectativa ajena.

Se la hago a mis pacientes. Hoy te la hago a ti. Un terapeuta llamado Steve de Shazer se topó, hace ya varias décadas, con una...

Toda una industria vive de convencerte de lo contrario. Hay un mensaje que te repiten desde todas partes.

Toda una industria vive de convencerte de lo contrario. Hay un mensaje que te repiten desde todas partes.

Haz un ejercicio rápido.Piensa en tus relaciones importantes: parejas, amistades cercanas, familia, trabajo. Y ahora busca lo que se repite.

Cambias de pareja, de trabajo, de ciudad. Y terminas exactamente en el mismo lugar. Cambiaste de trabajo porque el jefe era insoportable. En el nuevo, a...

Cambias de pareja, de trabajo, de ciudad. Y terminas exactamente en el mismo lugar. Cambiaste de trabajo porque el jefe era insoportable. En el nuevo, a...

Antes del penalti definitivo, el jugador lo sabe. Sabe que si mete el gol, nadie lo va a recordar mañana. Pero si lo falla, lo van...

Antes del penalti definitivo, el jugador lo sabe. Sabe que si mete el gol, nadie lo va a recordar mañana. Pero si lo falla, lo van...

México quedó fuera. Y a muchos nos dolió más de lo que esperábamos. ¿Por qué nos afecta tanto perder algo en lo que ni siquiera jugamos?
¡No se pierda nuestras futuras actualizaciones! Suscríbase hoy mismo
© Derechos reservado tu clínica mental
No siempre uno se pierde de golpe.
A veces se va dejando al final poco a poco.
Empieza cuando te vuelves experto en no incomodar. En adaptarte. En quedar bien. En ser el fuerte, el responsable, el que aguanta, el que resuelve.
Aprendes a leer muy bien lo que otros esperan de ti… pero poco a poco dejas de escuchar lo que tú necesitas.
Y eso, tarde o temprano, pasa factura.
Porque agradar demasiado puede verse como amabilidad, madurez o nobleza. Pero muchas veces también nace del miedo: miedo a decepcionar, a ser rechazado, a provocar conflicto, a dejar de ser querido si empiezas a mostrarte tal como eres.
Entonces dices que sí cuando quieres decir que no.
Te acomodas cuando quisieras poner límites.
Callas lo que sientes.
Te traicionas poquito… y luego otro poquito.
Hasta que un día ya no sabes qué quieres tú.
No porque nacieras perdido, sino porque te acostumbraste tanto a vivir hacia afuera, que te fuiste dejando hacia adentro.
Y ahí aparece una pregunta importante:
¿Cuánto de mi vida he construido para no incomodar a otros?
Cuando uno empieza a hacerse esa pregunta, suele aparecer otro miedo: el miedo de empezar a elegir por uno mismo.
Porque sí, elegirte suena bonito… hasta que toca hacerlo de verdad.
En Tu Clínica Mental también trabajamos ese momento en el que una persona empieza a preguntarse si ha vivido demasiado tiempo desde la expectativa ajena.

Se la hago a mis pacientes. Hoy te la hago a ti. Un terapeuta llamado Steve de Shazer se topó, hace ya varias décadas, con una...

Toda una industria vive de convencerte de lo contrario. Hay un mensaje que te repiten desde todas partes.

Toda una industria vive de convencerte de lo contrario. Hay un mensaje que te repiten desde todas partes.

Haz un ejercicio rápido.Piensa en tus relaciones importantes: parejas, amistades cercanas, familia, trabajo. Y ahora busca lo que se repite.

Cambias de pareja, de trabajo, de ciudad. Y terminas exactamente en el mismo lugar. Cambiaste de trabajo porque el jefe era insoportable. En el nuevo, a...

Cambias de pareja, de trabajo, de ciudad. Y terminas exactamente en el mismo lugar. Cambiaste de trabajo porque el jefe era insoportable. En el nuevo, a...

Antes del penalti definitivo, el jugador lo sabe. Sabe que si mete el gol, nadie lo va a recordar mañana. Pero si lo falla, lo van...

Antes del penalti definitivo, el jugador lo sabe. Sabe que si mete el gol, nadie lo va a recordar mañana. Pero si lo falla, lo van...

México quedó fuera. Y a muchos nos dolió más de lo que esperábamos. ¿Por qué nos afecta tanto perder algo en lo que ni siquiera jugamos?
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