Tu Clínica mental

Contáctanos

Blog

A veces no te perdiste: solo te acostumbraste tanto a agradar que te dejaste al final

No siempre uno se pierde de golpe.

 

A veces se va dejando al final poco a poco.

 

Empieza cuando te vuelves experto en no incomodar. En adaptarte. En quedar bien. En ser el fuerte, el responsable, el que aguanta, el que resuelve.

 

Aprendes a leer muy bien lo que otros esperan de ti… pero poco a poco dejas de escuchar lo que tú necesitas.

 

Y eso, tarde o temprano, pasa factura.

 

Porque agradar demasiado puede verse como amabilidad, madurez o nobleza. Pero muchas veces también nace del miedo: miedo a decepcionar, a ser rechazado, a provocar conflicto, a dejar de ser querido si empiezas a mostrarte tal como eres.

 

Entonces dices que sí cuando quieres decir que no.

Te acomodas cuando quisieras poner límites.

Callas lo que sientes.

 

Te traicionas poquito… y luego otro poquito.

Hasta que un día ya no sabes qué quieres tú.

 

No porque nacieras perdido, sino porque te acostumbraste tanto a vivir hacia afuera, que te fuiste dejando hacia adentro.

 

Y ahí aparece una pregunta importante:

 

¿Cuánto de mi vida he construido para no incomodar a otros?

Cuando uno empieza a hacerse esa pregunta, suele aparecer otro miedo: el miedo de empezar a elegir por uno mismo.

 

Porque sí, elegirte suena bonito… hasta que toca hacerlo de verdad.

En Tu Clínica Mental también trabajamos ese momento en el que una persona empieza a preguntarse si ha vivido demasiado tiempo desde la expectativa ajena.

  • Todas las entradas
  • Depresión
  • Duelo
  • Motivación
  • Pandemia
  • Salud mental
  • Terapia cognitiva
  • Terapia de esquemas
Load More

End of Content.

Juntos, podemos trabajar para fortalecer tu mente y alcanzar una mayor satisfacción en tu vida diaria.

Suscríbete ahora

¡No se pierda nuestras futuras actualizaciones! Suscríbase hoy mismo

© Derechos reservado tu clínica mental

Blog

A veces no te perdiste: solo te acostumbraste tanto a agradar que te dejaste al final

No siempre uno se pierde de golpe.

 

A veces se va dejando al final poco a poco.

 

Empieza cuando te vuelves experto en no incomodar. En adaptarte. En quedar bien. En ser el fuerte, el responsable, el que aguanta, el que resuelve.

 

Aprendes a leer muy bien lo que otros esperan de ti… pero poco a poco dejas de escuchar lo que tú necesitas.

 

Y eso, tarde o temprano, pasa factura.

 

Porque agradar demasiado puede verse como amabilidad, madurez o nobleza. Pero muchas veces también nace del miedo: miedo a decepcionar, a ser rechazado, a provocar conflicto, a dejar de ser querido si empiezas a mostrarte tal como eres.

 

Entonces dices que sí cuando quieres decir que no.

Te acomodas cuando quisieras poner límites.

Callas lo que sientes.

 

Te traicionas poquito… y luego otro poquito.

Hasta que un día ya no sabes qué quieres tú.

 

No porque nacieras perdido, sino porque te acostumbraste tanto a vivir hacia afuera, que te fuiste dejando hacia adentro.

 

Y ahí aparece una pregunta importante:

 

¿Cuánto de mi vida he construido para no incomodar a otros?

Cuando uno empieza a hacerse esa pregunta, suele aparecer otro miedo: el miedo de empezar a elegir por uno mismo.

 

Porque sí, elegirte suena bonito… hasta que toca hacerlo de verdad.

En Tu Clínica Mental también trabajamos ese momento en el que una persona empieza a preguntarse si ha vivido demasiado tiempo desde la expectativa ajena.

  • Todas las entradas
  • Depresión
  • Duelo
  • Motivación
  • Pandemia
  • Salud mental
  • Terapia cognitiva
  • Terapia de esquemas
Load More

End of Content.

Juntos, podemos trabajar para fortalecer tu mente y alcanzar una mayor satisfacción en tu vida diaria.

Suscríbete ahora

¡No se pierda nuestras futuras actualizaciones! Suscríbase hoy mismo

© Derechos reservado tu clínica mental