
Se la hago a mis pacientes. Hoy te la hago a ti. Un terapeuta llamado Steve de Shazer se topó, hace ya varias décadas, con una...
Hay una voz dentro de tu cabeza que probablemente conoces muy bien.
Es la que dice “qué torpe eres” cuando se te cae algo. La que susurra “nunca lo vas a lograr” cuando algo sale mal. La que repasa tus errores del día justo cuando intentas dormir.
Esa voz no es motivación. Es maltrato.
Y lo más curioso es que la mayoría de personas ni siquiera se dan cuenta de que está ahí.
¿De dónde viene esa voz?
No naciste hablándote así. Lo aprendiste.
Quizás creciste en una casa donde el error se castigaba, no se corregía. Quizás en el colegio los errores eran motivo de vergüenza. Quizás la cultura que te rodea premia la exigencia extrema y llama “flojo” a quien descansa.
Con el tiempo, esas voces externas se volvieron internas. Y ahora las llevas contigo a todas partes.
La trampa de la autoexigencia
Mucha gente cree que tratarse duro es la clave del éxito. Que si se relajan un poco, todo se va a desmoronar.
Pero hay una diferencia enorme entre responsabilidad y autoataque:
Un ejemplo que seguro reconoces Imagina que llegas tarde a una reunión importante.
La respuesta del autoataque suena así: “Soy un desastre. Siempre lo arruino todo. ¿Cómo no fui capaz de salir a tiempo? Qué vergüenza.”
Esa respuesta no te ayuda a llegar puntual la próxima vez. Solo te hace sentir peor durante el resto del día.
La pregunta que lo cambia todo
Aquí viene la clave:
¿Le hablarías así a alguien que quieres?
Si tu mejor amigo llegara tarde, ¿le dirías “eres un desastre y siempre lo arruinas todo”? Probablemente no. Le dirías “no pasa nada, ya estás aquí”.
¿Por qué mereces menos amabilidad que él?
Identificar esa voz interior ya es el primer paso. No tienes que eliminarla de golpe. Solo necesitas empezar a notarla.
Y una vez que la notas, la siguiente pregunta aparece sola:
¿Qué pasaría si empezaras a tratarte distinto?
Eso es exactamente lo que exploramos en el siguiente blog.

Se la hago a mis pacientes. Hoy te la hago a ti. Un terapeuta llamado Steve de Shazer se topó, hace ya varias décadas, con una...

Toda una industria vive de convencerte de lo contrario. Hay un mensaje que te repiten desde todas partes.

Toda una industria vive de convencerte de lo contrario. Hay un mensaje que te repiten desde todas partes.

Haz un ejercicio rápido.Piensa en tus relaciones importantes: parejas, amistades cercanas, familia, trabajo. Y ahora busca lo que se repite.

Cambias de pareja, de trabajo, de ciudad. Y terminas exactamente en el mismo lugar. Cambiaste de trabajo porque el jefe era insoportable. En el nuevo, a...

Cambias de pareja, de trabajo, de ciudad. Y terminas exactamente en el mismo lugar. Cambiaste de trabajo porque el jefe era insoportable. En el nuevo, a...

Antes del penalti definitivo, el jugador lo sabe. Sabe que si mete el gol, nadie lo va a recordar mañana. Pero si lo falla, lo van...

Antes del penalti definitivo, el jugador lo sabe. Sabe que si mete el gol, nadie lo va a recordar mañana. Pero si lo falla, lo van...

México quedó fuera. Y a muchos nos dolió más de lo que esperábamos. ¿Por qué nos afecta tanto perder algo en lo que ni siquiera jugamos?
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© Derechos reservado tu clínica mental
Hay una voz dentro de tu cabeza que probablemente conoces muy bien.
Es la que dice “qué torpe eres” cuando se te cae algo. La que susurra “nunca lo vas a lograr” cuando algo sale mal. La que repasa tus errores del día justo cuando intentas dormir.
Esa voz no es motivación. Es maltrato.
Y lo más curioso es que la mayoría de personas ni siquiera se dan cuenta de que está ahí.
¿De dónde viene esa voz?
No naciste hablándote así. Lo aprendiste.
Quizás creciste en una casa donde el error se castigaba, no se corregía. Quizás en el colegio los errores eran motivo de vergüenza. Quizás la cultura que te rodea premia la exigencia extrema y llama “flojo” a quien descansa.
Con el tiempo, esas voces externas se volvieron internas. Y ahora las llevas contigo a todas partes.
La trampa de la autoexigencia
Mucha gente cree que tratarse duro es la clave del éxito. Que si se relajan un poco, todo se va a desmoronar.
Pero hay una diferencia enorme entre responsabilidad y autoataque:
Un ejemplo que seguro reconoces Imagina que llegas tarde a una reunión importante.
La respuesta del autoataque suena así: “Soy un desastre. Siempre lo arruino todo. ¿Cómo no fui capaz de salir a tiempo? Qué vergüenza.”
Esa respuesta no te ayuda a llegar puntual la próxima vez. Solo te hace sentir peor durante el resto del día.
La pregunta que lo cambia todo
Aquí viene la clave:
¿Le hablarías así a alguien que quieres?
Si tu mejor amigo llegara tarde, ¿le dirías “eres un desastre y siempre lo arruinas todo”? Probablemente no. Le dirías “no pasa nada, ya estás aquí”.
¿Por qué mereces menos amabilidad que él?
Identificar esa voz interior ya es el primer paso. No tienes que eliminarla de golpe. Solo necesitas empezar a notarla.
Y una vez que la notas, la siguiente pregunta aparece sola:
¿Qué pasaría si empezaras a tratarte distinto?
Eso es exactamente lo que exploramos en el siguiente blog.

Se la hago a mis pacientes. Hoy te la hago a ti. Un terapeuta llamado Steve de Shazer se topó, hace ya varias décadas, con una...

Toda una industria vive de convencerte de lo contrario. Hay un mensaje que te repiten desde todas partes.

Toda una industria vive de convencerte de lo contrario. Hay un mensaje que te repiten desde todas partes.

Haz un ejercicio rápido.Piensa en tus relaciones importantes: parejas, amistades cercanas, familia, trabajo. Y ahora busca lo que se repite.

Cambias de pareja, de trabajo, de ciudad. Y terminas exactamente en el mismo lugar. Cambiaste de trabajo porque el jefe era insoportable. En el nuevo, a...

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Antes del penalti definitivo, el jugador lo sabe. Sabe que si mete el gol, nadie lo va a recordar mañana. Pero si lo falla, lo van...

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México quedó fuera. Y a muchos nos dolió más de lo que esperábamos. ¿Por qué nos afecta tanto perder algo en lo que ni siquiera jugamos?
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