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¿Por qué eres tan duro contigo mismo? (Y ni siquiera te das cuenta)

Hay una voz dentro de tu cabeza que probablemente conoces muy bien.

Es la que dice “qué torpe eres” cuando se te cae algo. La que susurra “nunca lo vas a lograr” cuando algo sale mal. La que repasa tus errores del día justo cuando intentas dormir.

Esa voz no es motivación. Es maltrato.

Y lo más curioso es que la mayoría de personas ni siquiera se dan cuenta de que está ahí.

¿De dónde viene esa voz?

No naciste hablándote así. Lo aprendiste.

Quizás creciste en una casa donde el error se castigaba, no se corregía. Quizás en el colegio los errores eran motivo de vergüenza. Quizás la cultura que te rodea premia la exigencia extrema y llama “flojo” a quien descansa.

Con el tiempo, esas voces externas se volvieron internas. Y ahora las llevas contigo a todas partes.

La trampa de la autoexigencia

Mucha gente cree que tratarse duro es la clave del éxito. Que si se relajan un poco, todo se va a desmoronar.

Pero hay una diferencia enorme entre responsabilidad y autoataque:

  • Responsabilidad es reconocer un error y buscar cómo mejorar.
  • Autoataque es usar ese error para destruirte emocionalmente.
  • Uno te impulsa. El otro te agota.

Un ejemplo que seguro reconoces Imagina que llegas tarde a una reunión importante.

La respuesta del autoataque suena así: “Soy un desastre. Siempre lo arruino todo. ¿Cómo no fui capaz de salir a tiempo? Qué vergüenza.”

Esa respuesta no te ayuda a llegar puntual la próxima vez. Solo te hace sentir peor durante el resto del día.

La pregunta que lo cambia todo

Aquí viene la clave:

¿Le hablarías así a alguien que quieres?

Si tu mejor amigo llegara tarde, ¿le dirías “eres un desastre y siempre lo arruinas todo”? Probablemente no. Le dirías “no pasa nada, ya estás aquí”.

¿Por qué mereces menos amabilidad que él?

Identificar esa voz interior ya es el primer paso. No tienes que eliminarla de golpe. Solo necesitas empezar a notarla.

Y una vez que la notas, la siguiente pregunta aparece sola:

¿Qué pasaría si empezaras a tratarte distinto?

 Eso es exactamente lo que exploramos en el siguiente blog.

  • Todas las entradas
  • Depresión
  • Duelo
  • Motivación
  • Pandemia
  • Salud mental
  • Terapia cognitiva
  • Terapia de esquemas
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Juntos, podemos trabajar para fortalecer tu mente y alcanzar una mayor satisfacción en tu vida diaria.

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Y lo más curioso es que la mayoría de personas ni siquiera se dan cuenta de que está ahí.

¿De dónde viene esa voz?

No naciste hablándote así. Lo aprendiste.

Quizás creciste en una casa donde el error se castigaba, no se corregía. Quizás en el colegio los errores eran motivo de vergüenza. Quizás la cultura que te rodea premia la exigencia extrema y llama “flojo” a quien descansa.

Con el tiempo, esas voces externas se volvieron internas. Y ahora las llevas contigo a todas partes.

La trampa de la autoexigencia

Mucha gente cree que tratarse duro es la clave del éxito. Que si se relajan un poco, todo se va a desmoronar.

Pero hay una diferencia enorme entre responsabilidad y autoataque:

  • Responsabilidad es reconocer un error y buscar cómo mejorar.
  • Autoataque es usar ese error para destruirte emocionalmente.
  • Uno te impulsa. El otro te agota.

Un ejemplo que seguro reconoces Imagina que llegas tarde a una reunión importante.

La respuesta del autoataque suena así: “Soy un desastre. Siempre lo arruino todo. ¿Cómo no fui capaz de salir a tiempo? Qué vergüenza.”

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¿Le hablarías así a alguien que quieres?

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