
Cuando le hablamos de autocompasión a alguien por primera vez, la reacción más común es esta: "Eso suena a consentirse demasiado." Y es completamente entendible. Durante...
Hay momentos en los que todo en ti grita: “¡Ya basta!”.
Te incomoda el ejercicio, duele el silencio, pesa la tristeza, arde la frustración. Y entonces… quieres parar. Huir. Evitar.
Pero si aguantas un poco más, si te quedas sin escapar, algo cambia. Lo que antes dolía empieza a calmarse. Lo que parecía insoportable empieza a fluir.
Eso no es casualidad. Es el proceso oponente en acción.
¿Qué es el proceso oponente?
Es una teoría propuesta por Solomon y Corbit (1974) que explica cómo el cuerpo y la mente reaccionan ante estímulos emocionales intensos.
La idea central es esta:
Cada vez que sentimos una emoción fuerte (como miedo, dolor o incomodidad), el sistema nervioso activa una respuesta opuesta para recuperar el equilibrio.
Es decir:
Al principio, hay una respuesta primaria (por ejemplo, ansiedad).
Después de un rato, el cuerpo genera una respuesta secundaria opuesta (como calma o alivio).
Y aquí viene lo importante:
¿Cómo se aplica esto en la vida real?
En el ejercicio físico: al inicio cuesta, quema, molesta… pero si no te detienes, aparece la sensación de energía, satisfacción, incluso euforia.
En el duelo emocional: llorar duele, pero llorar también libera. Después del llanto viene la tranquilidad.
En la meditación: los primeros minutos pueden ser incómodos, aburridos o caóticos. Pero luego el cuerpo se suelta y aparece la paz.
En la exposición a miedos (como en fobia social): al principio hay pánico, pero si permaneces sin escapar, la ansiedad disminuye sola.
La clave está en no interrumpir el proceso.
¿Qué hacemos mal muchas veces?
Nos retiramos justo cuando la respuesta opuesta está por llegar.
Evitamos el malestar inicial y nunca le damos oportunidad al cuerpo de autorregularse.
Confundimos el pico de incomodidad con un punto sin retorno (cuando en realidad es el preámbulo al alivio).
Por eso es importante entender que no todo lo que incomoda es señal de que algo anda mal. A veces es solo el inicio del cambio.
Tips para aplicar el proceso oponente en tu vida:
Para cerrar: sí, al principio duele. Pero después… no. Ese miedo que se vuelve calma. Ese vacío que se vuelve aceptación.
Esa incomodidad que se convierte en claridad.
Todo eso es parte del mismo proceso. Solo que muchos se bajan del tren antes de que llegue la estación correcta.
Así que la próxima vez que sientas que no puedes más… quédate un poco más.
Porque quizás lo que viene después es justo lo que estabas esperando.

Cuando le hablamos de autocompasión a alguien por primera vez, la reacción más común es esta: "Eso suena a consentirse demasiado." Y es completamente entendible. Durante...

Hay una voz dentro de tu cabeza que probablemente conoces muy bien. Es la que dice "qué torpe eres" cuando se te cae algo. La que...

Bad Bunny se subió al escenario más grande: el Super Bowl. Latino, español, identidad completa. Y sabiendo lo obvio: lo iban a criticar.

No hubo pleito. No hubo drama. Solo pasó algo peor: se fue apagando… y nadie dijo nada. Y un día te cae el veinte: ya no...

Lo sabes: te duele, te desgasta, te cambia. Pero cuando está “bien”… te vuelves a enganchar. Y vuelves. Y vuelves.

Hay una parte de ti que sabe que ya no era ahí… pero bloqueas y tu mente empieza: “nomás voy a ver si ya subió algo”....

Muchas personas viven con una sensación constante de insuficiencia. No importa cuánto hagan, siempre parece poco.

Muchas personas viven esperando sentirse listas para empezar: con ganas, con energía, con ánimo. El problema es que ese momento casi nunca llega.

Después de darte cuenta de que no eres débil, suele aparecer otra pregunta: “Entonces, ¿por qué sigo sin avanzar?”
¡No se pierda nuestras futuras actualizaciones! Suscríbase hoy mismo
© Derechos reservado tu clínica mental
Hay momentos en los que todo en ti grita: “¡Ya basta!”.
Te incomoda el ejercicio, duele el silencio, pesa la tristeza, arde la frustración. Y entonces… quieres parar. Huir. Evitar.
Pero si aguantas un poco más, si te quedas sin escapar, algo cambia. Lo que antes dolía empieza a calmarse. Lo que parecía insoportable empieza a fluir.
Eso no es casualidad. Es el proceso oponente en acción.
¿Qué es el proceso oponente?
Es una teoría propuesta por Solomon y Corbit (1974) que explica cómo el cuerpo y la mente reaccionan ante estímulos emocionales intensos.
La idea central es esta:
Cada vez que sentimos una emoción fuerte (como miedo, dolor o incomodidad), el sistema nervioso activa una respuesta opuesta para recuperar el equilibrio.
Es decir:
Al principio, hay una respuesta primaria (por ejemplo, ansiedad).
Después de un rato, el cuerpo genera una respuesta secundaria opuesta (como calma o alivio).
Y aquí viene lo importante:
¿Cómo se aplica esto en la vida real?
En el ejercicio físico: al inicio cuesta, quema, molesta… pero si no te detienes, aparece la sensación de energía, satisfacción, incluso euforia.
En el duelo emocional: llorar duele, pero llorar también libera. Después del llanto viene la tranquilidad.
En la meditación: los primeros minutos pueden ser incómodos, aburridos o caóticos. Pero luego el cuerpo se suelta y aparece la paz.
En la exposición a miedos (como en fobia social): al principio hay pánico, pero si permaneces sin escapar, la ansiedad disminuye sola.
La clave está en no interrumpir el proceso.
¿Qué hacemos mal muchas veces?
Nos retiramos justo cuando la respuesta opuesta está por llegar.
Evitamos el malestar inicial y nunca le damos oportunidad al cuerpo de autorregularse.
Confundimos el pico de incomodidad con un punto sin retorno (cuando en realidad es el preámbulo al alivio).
Por eso es importante entender que no todo lo que incomoda es señal de que algo anda mal. A veces es solo el inicio del cambio.
Tips para aplicar el proceso oponente en tu vida:
Para cerrar: sí, al principio duele. Pero después… no. Ese miedo que se vuelve calma. Ese vacío que se vuelve aceptación.
Esa incomodidad que se convierte en claridad.
Todo eso es parte del mismo proceso. Solo que muchos se bajan del tren antes de que llegue la estación correcta.
Así que la próxima vez que sientas que no puedes más… quédate un poco más.
Porque quizás lo que viene después es justo lo que estabas esperando.

Cuando le hablamos de autocompasión a alguien por primera vez, la reacción más común es esta: "Eso suena a consentirse demasiado." Y es completamente entendible. Durante...

Hay una voz dentro de tu cabeza que probablemente conoces muy bien. Es la que dice "qué torpe eres" cuando se te cae algo. La que...

Bad Bunny se subió al escenario más grande: el Super Bowl. Latino, español, identidad completa. Y sabiendo lo obvio: lo iban a criticar.

No hubo pleito. No hubo drama. Solo pasó algo peor: se fue apagando… y nadie dijo nada. Y un día te cae el veinte: ya no...

Lo sabes: te duele, te desgasta, te cambia. Pero cuando está “bien”… te vuelves a enganchar. Y vuelves. Y vuelves.

Hay una parte de ti que sabe que ya no era ahí… pero bloqueas y tu mente empieza: “nomás voy a ver si ya subió algo”....

Muchas personas viven con una sensación constante de insuficiencia. No importa cuánto hagan, siempre parece poco.

Muchas personas viven esperando sentirse listas para empezar: con ganas, con energía, con ánimo. El problema es que ese momento casi nunca llega.

Después de darte cuenta de que no eres débil, suele aparecer otra pregunta: “Entonces, ¿por qué sigo sin avanzar?”
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