
Cuando le hablamos de autocompasión a alguien por primera vez, la reacción más común es esta: "Eso suena a consentirse demasiado." Y es completamente entendible. Durante...
¿Te has sentido alguna vez presionado a que cada conversación sea una obra maestra o cada encuentro social sea inolvidable? Si es así, no estás solo. Uno de los grandes obstáculos en la fobia social (y en la ansiedad en general) es precisamente esa creencia de que cada interacción debe ser perfecta o tener un significado profundo. Pero la realidad es mucho más sencilla: no todo lo que dices tiene que ser brillante, ni cada momento social tiene que ser memorable.
La verdad es que la mayoría de nuestras interacciones sociales son, por naturaleza, simples, prácticas y sin mayor pretensión. No son audiciones donde tu valor social está en juego, ni exámenes donde cada palabra es calificada.
Piensa en el día a día. ¿Cuántas veces interactúas de forma puramente funcional?
Pedir la hora.
Preguntar si alguien ya terminó de usar una máquina en el gimnasio.
Levantar la mano para hacer una pregunta en clase o en una reunión sin la presión de sonar “sabio” o el más inteligente.
Saludar con un “hola” o “buenos días” sin la necesidad de iniciar una conversación profunda.
Responder un mensaje con un simple “ok” y sin sentir la obligación de añadir emojis, escribir un ensayo o sentir culpa por la brevedad.
Estos ejemplos son la norma, no la excepción. Son interacciones que cumplen una función directa y no requieren de ti que seas el centro de atención, el más divertido o el más elocuente.
No todo tiene que salir perfectamente. No todo tiene que dejar una buena impresión. No todo es una audición social.
A veces, solo estás pidiendo el cargador, preguntando por una dirección o agradeciendo un favor. Y eso está bien. Baja el volumen a esas expectativas internas y permítete simplemente “ser” en tus interacciones. Te liberarás de una carga enorme.

Cuando le hablamos de autocompasión a alguien por primera vez, la reacción más común es esta: "Eso suena a consentirse demasiado." Y es completamente entendible. Durante...

Hay una voz dentro de tu cabeza que probablemente conoces muy bien. Es la que dice "qué torpe eres" cuando se te cae algo. La que...

Bad Bunny se subió al escenario más grande: el Super Bowl. Latino, español, identidad completa. Y sabiendo lo obvio: lo iban a criticar.

No hubo pleito. No hubo drama. Solo pasó algo peor: se fue apagando… y nadie dijo nada. Y un día te cae el veinte: ya no...

Lo sabes: te duele, te desgasta, te cambia. Pero cuando está “bien”… te vuelves a enganchar. Y vuelves. Y vuelves.

Hay una parte de ti que sabe que ya no era ahí… pero bloqueas y tu mente empieza: “nomás voy a ver si ya subió algo”....

Muchas personas viven con una sensación constante de insuficiencia. No importa cuánto hagan, siempre parece poco.

Muchas personas viven esperando sentirse listas para empezar: con ganas, con energía, con ánimo. El problema es que ese momento casi nunca llega.

Después de darte cuenta de que no eres débil, suele aparecer otra pregunta: “Entonces, ¿por qué sigo sin avanzar?”
¡No se pierda nuestras futuras actualizaciones! Suscríbase hoy mismo
© Derechos reservado tu clínica mental
¿Te has sentido alguna vez presionado a que cada conversación sea una obra maestra o cada encuentro social sea inolvidable? Si es así, no estás solo. Uno de los grandes obstáculos en la fobia social (y en la ansiedad en general) es precisamente esa creencia de que cada interacción debe ser perfecta o tener un significado profundo. Pero la realidad es mucho más sencilla: no todo lo que dices tiene que ser brillante, ni cada momento social tiene que ser memorable.
La verdad es que la mayoría de nuestras interacciones sociales son, por naturaleza, simples, prácticas y sin mayor pretensión. No son audiciones donde tu valor social está en juego, ni exámenes donde cada palabra es calificada.
Piensa en el día a día. ¿Cuántas veces interactúas de forma puramente funcional?
Pedir la hora.
Preguntar si alguien ya terminó de usar una máquina en el gimnasio.
Levantar la mano para hacer una pregunta en clase o en una reunión sin la presión de sonar “sabio” o el más inteligente.
Saludar con un “hola” o “buenos días” sin la necesidad de iniciar una conversación profunda.
Responder un mensaje con un simple “ok” y sin sentir la obligación de añadir emojis, escribir un ensayo o sentir culpa por la brevedad.
Estos ejemplos son la norma, no la excepción. Son interacciones que cumplen una función directa y no requieren de ti que seas el centro de atención, el más divertido o el más elocuente.
No todo tiene que salir perfectamente. No todo tiene que dejar una buena impresión. No todo es una audición social.
A veces, solo estás pidiendo el cargador, preguntando por una dirección o agradeciendo un favor. Y eso está bien. Baja el volumen a esas expectativas internas y permítete simplemente “ser” en tus interacciones. Te liberarás de una carga enorme.

Cuando le hablamos de autocompasión a alguien por primera vez, la reacción más común es esta: "Eso suena a consentirse demasiado." Y es completamente entendible. Durante...

Hay una voz dentro de tu cabeza que probablemente conoces muy bien. Es la que dice "qué torpe eres" cuando se te cae algo. La que...

Bad Bunny se subió al escenario más grande: el Super Bowl. Latino, español, identidad completa. Y sabiendo lo obvio: lo iban a criticar.

No hubo pleito. No hubo drama. Solo pasó algo peor: se fue apagando… y nadie dijo nada. Y un día te cae el veinte: ya no...

Lo sabes: te duele, te desgasta, te cambia. Pero cuando está “bien”… te vuelves a enganchar. Y vuelves. Y vuelves.

Hay una parte de ti que sabe que ya no era ahí… pero bloqueas y tu mente empieza: “nomás voy a ver si ya subió algo”....

Muchas personas viven con una sensación constante de insuficiencia. No importa cuánto hagan, siempre parece poco.

Muchas personas viven esperando sentirse listas para empezar: con ganas, con energía, con ánimo. El problema es que ese momento casi nunca llega.

Después de darte cuenta de que no eres débil, suele aparecer otra pregunta: “Entonces, ¿por qué sigo sin avanzar?”
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